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Charlas

Ciclo 'Siguiendo el sol. Destapando la mirada'

Un calcetín, Tàpies, y la mirada institucional bajo revisión.

CHARLAEXPOSICIÓNEXPERIENCIA
  • Desde 5 €
  • Museu Tàpies

En "El juego de saber mirar" —texto publicado en enero de 1967 en la revista Cavall Fort—, Antoni Tàpies invitaba al público lector a ejercitar la mirada como práctica para alcanzar una comprensión más profunda, con «el corazón abierto», de aquello que nos rodea. El artista insistía en la necesidad de una mirada entrenada más allá de la inmediatez: una mirada capaz de ampliar el «campo de nuestra visión» y, en consecuencia, nuestro «conocimiento».

«¡Mirad, mirad a fondo! Y dejaos llevar plenamente por todo lo que hace resonar en vuestro interior lo que nos ofrece la mirada (…). Es un juego. Pero jugar no significa hacer las cosas "porque sí". (…) Jugando… jugando, hacemos crecer nuestro espíritu, ampliamos el campo de nuestra visión, de nuestro conocimiento. Jugando… jugando, decimos cosas y las escuchamos, despertamos a quien se ha dormido, ayudamos a ver a quien no sabe o a quien le han tapado la vista».

Para Tàpies, este juego implicaba un despertar de la conciencia que no solo permitía profundizar en la experiencia de la obra de arte, sino también transformar nuestra relación con los objetos cotidianos y, en última instancia, con la propia experiencia de vivir.

La polémica que años más tarde rodeó su obra Mitjó puede leerse, en este sentido, como un caso paradigmático de corrupción de la mirada: una mirada condicionada por jerarquías culturales, prejuicios de clase, nociones de gusto y lecturas políticas contingentes. Inicialmente concebida para la Sala Oval del Museu Nacional d'Art de Catalunya en 1991, la pieza fue rechazada por el Patronato del museo y por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Años más tarde, el artista decidió realizarla finalmente —con dimensiones menores— e instalarla en la azotea de la Fundació Antoni Tàpies, como se llamaba entonces.

Con este gesto reivindicaba lo aparentemente insignificante —un calcetín agujereado— y reafirmaba su actitud irreverente hacia los criterios de legitimidad dominantes de la época. Si para algunos la obra simbolizaba lo indigno de representar la cultura catalana, para otros abría la posibilidad de una mirada menos normativa, capaz de reconocer la densidad poética y política de lo cotidiano. El debate no concernía solo al objeto artístico, sino también a las maneras de habitar un museo y las expectativas que la opinión pública proyectaba en él.

¿Cuántas maneras hay de habitar una institución cultural? ¿Quién las establece? ¿Qué prácticas, cuerpos o sensibilidades tienen cabida y cuáles quedan fuera? El caso del Mitjó se vuelve, así, emblemático para reflexionar hasta qué punto la mirada institucional —y también la nuestra— puede expandirse o, por el contrario, quedar fijada por convenciones a menudo invisibles.

Recogiendo estas preguntas, la tercera edición de Seguint el sol propone entender el museo como un espacio poroso, atravesado por tensiones, relaciones y posibilidades. Inspirándose en aquel "juego de saber mirar", el ciclo plantea un entrenamiento de la percepción que busca ampliar la mirada hasta transformarla en escucha y experiencia compartida.

Tomar el Mitjó como punto de partida no implica convertirlo en tema, sino en actitud: mirar más allá de la apariencia inmediata, reconocer el potencial simbólico de lo cotidiano y estirar sus hilos imaginarios hasta detectar sus ecos fuera de la institución. Siguiendo el ritmo solar que da nombre al ciclo, las propuestas invitadas desbordan los formatos convencionales de producción y recepción y ensayan otras maneras de estar en el museo: prácticas que se construyen desde la fricción, el contacto y la presencia, y que ponen en juego diversas formas de percibir, escuchar y compartir espacio.

Así, la palabra encarnada guía el recorrido por las entrañas del museo, los sonidos que no suenan abren la posibilidad de una partitura pausada y la materia se propone como fuerza activa con capacidad de agencia. Con la vista destapada, el público se convierte en parte de un ritual colectivo en diversos actos, de un juego serio que, desde la terraza del museo, resuena hasta nuevos espacios aún por imaginar.

Carolina Ciuti. La programación y curaduría de la tercera edición del ciclo Seguint el sol corren a cargo de Carolina Ciuti. El diseño gráfico del programa y el calendario de navegación solar son una propuesta de los diseñadores Ignasi Ayats y Ana Habash, mientras que las ilustraciones son obra de Eduard Sales.

Sesiones programadas: Sábado, 21 de marzo de 2026, a las 12 h: blanca arias Sábado, 18 de abril de 2026, a las 12 h: Laura Llaneli Sábado, 16 de mayo de 2026, a las 12 h: Blanca Tolsá y Albert Tarrats Sábado, 19 de junio de 2026, a las 19 h: Raquel G. Ibáñez Sábado, 19 de septiembre de 2026, a las 19 h: Anna Irina Russell Sábado, 17 de octubre de 2026, a las 12 h: rae teitelbaum Sábado, 21 de noviembre de 2026, a las 12 h: Mireia Molina Costa Sábado, 12 de diciembre de 2026, a las 12 h: Ariadna Guiteras

El consejo de Planns

Cada sesión tiene un horario propio. Confirma antes. La terraza de la Fundació Antoni Tàpies es clave.

Datos prácticos

21 de marzo, 18 de abril, 16 de mayo, 17 de octubre, 21 de noviembre y 12 de diciembre: a las 12:00 h · Entrada general: 5 € Precio del programa completo: 20 € 19 de junio y 19 de septiembre: a las 19:00 h

El espacio

Museu Tàpies
Museu Tàpies logo

Museu Tàpies

Donde el Modernismo encuentra a Tàpies.

El Museu Tàpies, situado en Carrer d'Aragó 255, es un espacio emblemático que acoge la obra del influyente artista Antoni Tàpies. Su arquitectura y colecciones ofrecen una inmersión en el arte abstracto y su profunda conexión con la identidad catalana.

Carrer d'Aragó 255, Barcelona
Barrio:la Dreta de l'Eixample
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